En la política boliviana

Hay apodos y  apodos

Por: Alberto Medrano (*)

 

De un tiempo a esta parte en el escenario político boliviano, ha existido una infinidad de denominativos que se les ha   asignado, a ciertos personajes públicos, con mayor énfasis en el campo político y en segunda categoría en el área deportiva, por su importancia e interés de la sociedad.

 

 

Además que en la utilización de sobrenombres, muchas personas la realizan por el lenguaje económico y asequible para la locuacidad y los fonemas que esgrimen, por ello es bueno teorizar la palabra "apodo" que por ejemplo significa: "mote o sobrenombre", y   para algunos cientistas de la literatura, el "apodo es sinónimo de alias" y la "palabra alias es un nombre que puede acompañar o reemplazar el nombre  de una persona", esto muy claramente se puede evidenciar con el ejemplo "José igual a Pepé",  y para la lengua castellana, el sobrenombre o apodo puede ser caracterizado de forma graciosa, humorística, sarcástica, irónica y afectiva.

 

 

Por ejemplo algunos apodos  que han llamado la atención, son:

 

Jorge Quiroga Ramírez, es "Tuto", o  "Kiko"

 

Hernán Siles Zuazo, es el "conejo"

 

Víctor Paz Estensoro, el "mono"

 

Carlos Sánchez Berzain, lo nombraron "el zorro"

 

Guido Añez, es "Chelelo",

 

Carlos Saavedra, es "Fufi",

 

Andrés Solíz Rada, con apelativo de "Chichi",

 

Guillermo Bedregal, valuarte del MNR, "Guichi" y Oscar Zamora, "Motete".

 

Manfred Reyes Villa, lució como el "Bom Bom".

 

Luis Vásquez Villamor, como "Lucho Vásquez".

 

Víctor Agustín Ugarte, fue caracterizado con el nombre de "Maestro"

 

Marco Etcheverry, el "Diablo",

 

Javier Azkargorta, como "El Bigoton".

 

Felipe Quispe, con el nombre de "Mallku"

 

Evo Morales, con el rotulo de "Evo", o como le dice la oligarquia cruceña: "Indio"  y que los últimos días la oposición gubernamental, "PODEMOS", le ha colocado el calificativo de "Macaco",

En conclusión, ser personaje público también tiene sus desventajas, por una parte brillar en la pantalla de la televisión y a la vez ser parte de ridículos pseudónimos, con calificativos y apodos  que se les dá.         

 

(*) es comunicador social