Pugna. Los asentados están en permanente vigilancia con petardos

La Razón - Juan René Castellón - El Alto

Al menos 300 familias ocupan 14 hectáreas de la urbanización Cooperativa El Tejar, del Distrito 2, y no permiten que los adjudicatarios ingresen al sector, además realizan una vigilancia permanente con petardos de alerta.

Precariedad. Una vivienda de ladrillo y estuco, y ladrillos apilados en uno de los lotes tomados por personas que son dirigidas por Simón Calle.

El asentamiento se produjo el 15 de noviembre del pasado año a la cabeza del hijo del dueño de las 14 hectáreas, Nicolás Nicasio Calle, quien en 1979 vendió sus terrenos a la cooperativa de ahorro y crédito en 352.700 bolivianos.

Ahora, el primogénito, Simón Calle, asegura que su padre nunca transfirió el terreno, pese a que en la minuta de compra-venta está la rúbrica de su padre, de su madre Teresa Callejas y la suya, como testigo de la transacción.

Pero él asegura que los compradores, antiguos representantes de la cooperativa, habrían falsificado la firma de su padre.

El actual presidente de la junta de vecinos de la urbanización Cooperativa El Tejar, Germán Sucojayo, comentó que Simón era socio de la cooperativa y que nunca dijo nada en los 30 años pasados, pero extrañamente el 15 de noviembre encabezó el asentamiento en las 14 hectáreas.

"Soy pobre y se han aprovechado que no sé leer ni escribir", comentó Calle, en medio de un grupo de asentados. Minutos más tarde, arribó al sitio su hijo Remigio Calle, conduciendo un jeep Cheroke americano.

Una semana después de la toma, el 21 de noviembre, los asentados hicieron correr a pedradas a los compradores de los lotes de 300 metros cuadrados vendidos por la cooperativa, cuando éstos se reunían en la zona para tomar decisiones respecto al asentamiento en sus predios.

Según Sucojayo el saldo del enfrentamiento fue un micro con los vidrios destrozados, su propietario "a punto de perder el ojo" y heridos con 30 y 40 días de impedimento. "Nosotros éramos 60, ellos más de 300, y no pudimos hacer nada por la desventaja".

La pugna por los lotes también derivó en el destrozo de paredes de ladrillo, de al menos cinco lotes, lo que se produjo el 27 de abril de este año, aunque el apoderado de los "sin techo", Remigio Cortez, que se presenta como abogado, según Sucojayo no figura en el Colegio de Abogados, asegura que esas paredes "fueron derribadas por gente de la cooperativa".

En el sitio se ven casas de dos por tres metros, construidas con ladrillo y estuco. Cuando se les consulta el porqué de la precariedad, responden con argumentos disímiles. Su "abogado" dice que porque son pobres; Simón señala que se obró así para tomar posesión del terreno; y otro vecino, aseguró que están de ese modo porque temen que les destrocen sus moradas. Sin  embargo, ayer una familia reemplazaba su muro de ladrillo y estuco, por ladrillo y cemento.

Algunas casas tienen cerco de ladrillo y cemento, otras de adobe y algunas sólo tienen ladrillos apilados a manera de muro.

Los asentados que conversaron con La Razón aseguraron que están pagando por los lotes de 200 metros cuadrados, pero Simón Calle dijo que aún nadie cancela. Remigio Cortez comentó que "se ha replanteado" el tamaño de los lotes para que ingresen más "gente pobre".

Cooperativa El Tejar registró en la Alcaldía, según Sucojayo, 283 lotes de 300 metros cuadrados y ha cedido a la Comuna áreas verdes. Todos los predios están vendidos, pero son pocas las familias que las habitan debido a la toma del predio.

Sucojayo asegura que tiene dificultades para llegar a su vivienda, que sufrió destrozos. Ayer, cuando estuvo allí La Razón, reventaron petardos porque su esposa intentó entrar en su casa, pero fue alejado por los "asentados". 
El dirigente anunció que el tema se ventila en los estrados judiciales, donde han interpuesto un juicio civil y tres penales.

El conflicto por terrenos

La urbanización Cooperativa El Tejar se ubica detrás de El Kenko en el Distrito II. El presidente de la zona, Germán Sucojayo, informó que cuentan con planimetría registrada en la Alcaldía, con 283 lotes de 300 metros cuadrados. El "apoderado" de los asentados, Remigio Cortez, declaró que son más de 300 familias posesionadas en lotes de 200 metros cuadrados. El hijo del dueño, Simón Calle, asegura que su padre nunca vendió el terreno a la cooperativa.

Periodista(s): Juan René Castellón - El Alto

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