La Razón - Miguel A. Rivas - El Alto

Aproximadamente de 3.000 personas viven en "situación de calle" en la
ciudad de El Alto, de las cuales el 40 % (1.200) son niños y
adolescentes de entre 10 a 19 años, según un análisis realizado por el
Centro de Investigación en Educación y Salud (CIES) en 2010.

**Refugio. Un joven ingresa a la vivienda improvisada debajo del puente
del distribuidor de la Ceja de El Alto. | /Fuente: Foto: Alejandro Alvarez/

Img1
<http://www.la-razon.com/MULTIMEDIA/PICTURESART/2011/11/06/20111106_41510.jpg>|
Img2
<http://www.la-razon.com/MULTIMEDIA/PICTURESART/2011/11/06/20111106_41511.jpg>|


1 / 2

StartStop

* <http://www.la-razon.com/MULTIMEDIA/PICTURESART/2011/11/06/20111106_41510.jpg>
* <http://www.la-razon.com/MULTIMEDIA/PICTURESART/2011/11/06/20111106_41511.jpg>

Este trabajo se basó en un estudio de campo y en información de
organizaciones privadas que tienen albergues transitorios para atender a
esta población y que además acogen a sus niños.

El restante 60 por ciento (1.800) son personas mayores de edad y que no
sólo son oriundos de esa ciudad, sino que provienen de otros
departamentos o provincias.

El gerente regional de esta institución, Wenceslao Quispe, indicó que el
número de personas en "situación de calle" se duplicó en los dos últimos
años hasta llegar a las 3.000. "Hasta hace dos años teníamos un estimado
de 1.200 a 1.500, pero ahora se ha hecho este diagnóstico y se tiene una
mayor cantidad", informó.

Ellos deambulan y duermen en sitios cercanos a la Ceja de El Alto, en:
la zona 12 de Octubre, entre las calles 1 y 11, el sector del
Multifuncional, al ingreso de la avenida Naciones Unidas y el peaje de
la Autopista; en el sector de la riel al inicio de la avenida Panorámica
Norte, de la zona 16 de Julio; la plaza Juana Azurduy de Padilla en
Villa Dolores, y al ingreso de la avenida Juan Pablo II. Pasan la noche
debajo de los puentes, como el distribuidor de la Ceja; o al interior de
los cajeros automáticos.

A diferencia de la ciudad de La Paz, donde se pueden ver grupos
integrados por miembros de diferentes edades, incluso cargando bebés; en
la urbe alteña éstos se reúnen por afinidad etárea, es decir que no se
juntan entre niños y adolescentes, con adultos.

La Razón vio una de estas congregaciones sobre el puente que conecta la
avenida Héroes del Kilómetro 7 con la Autopista. Estaba integrada por
nueve personas, entre varones y mujeres, de entre 20 y 25 años, vestidos
con ropa sucia y harapienta. Deambulaban acompañados por tres perros.
Mientras caminaban bebían de tres botellas de plástico de dos litros y
con ayuda de un vaso también desechable. Uno de ellos inhalaba clefa de
un recipiente pequeño.

Por momentos reían, luego se callaban y de pronto comenzaban una
discusión, pero antes de llegar a los golpes reventaban en risas.

La Razón intentó conversar con ellos. Dos se mostraron dispuestos, pero
cuando empezaron a hablar, un tercero que parecía el jefe se enojó y
echó a los periodistas.

Jeanette Pérez, representante de la red departamental de organizaciones
que trabajan por estos individuos, y miembro de la Organización No
Gubernamental (ONG) Maya Paya Quimsa, y Wenceslao Quispe del CIES,
manifestaron que ellos son vulnerables a la violencia, el alcoholismo,
la drogadicción, la prostitución y a riesgos de salud.

Pérez dijo que entre las gestiones 2007 y 2011, 10 mujeres que viven en
la calle contrajeron el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) mientras
estaban embarazadas, según información del programa VIH sida del
Servicio Regional de Salud (Seres) de esa urbe.

El representante del Defensor del Pueblo en esta ciudad, José Luis
Hidalgo, explicó que esta población proviene de entornos familiares
disgregados y que asumen roles de padres o hermanos al juntarse en
pandillas.

"Las personas que trabajan en la calle o que se encuentran por más
tiempo en ella también se las podría considerar en esta situación, pero
con menor riesgo de vulnerabilidad porque están dedicadas a la venta de
diversos productos". Estos últimos son 30.000 en la urbe alteña.

30.000 niños trabajan
Los niños, niñas y adolescentes trabajadores (NAT) en la ciudad de El
Alto son aproximadamente 30.000 en diferentes rubros. De los cuales,
entre el 60 y 70 por ciento se desenvuelven en el sector gremial.

La presidenta de la organización que los agrupa, Mónica Callisaya,
explicó que la cifra fue obtenida mediante reuniones, seminarios y
encuentros de coordinación de diferentes organizaciones no
gubernamentales (ONG) que se dedican a apoyarlos.

La Alcaldía alteña elaboró un proyecto a diseño final para la
construcción de un albergue para las personas en situación de calle,
pero carece de recursos económicos.
**

*Alcaldía cuenta con un proyecto para albergue*

/Tiene el diseño final, pero carece de financiamiento para la construcción/

El Gobierno Municipal de El Alto tiene un proyecto con diseño final para
la construcción de un albergue de rehabilitación para las personas en
situación de calle e inmiscuidas en el consumo de drogas y alcohol, que
requiere de una inversión de 9,6 millones de bolivianos.

Sin embargo, no cuenta con financiamiento pues sólo tiene 300.000
bolivianos que servirían de contraparte. Las autoridades municipales
pretenden buscar el dinero dentro y fuera del país.

El director de Proyectos Distritales, Gustavo Cortez, indicó que los
costos desglosados son: 4,6 millones de bolivianos para la estructura
arquitectónica; 3 millones de bolivianos para trabajos de ingeniería
estructural; 473.590 bolivianos para las obras de ingeniería sanitaria y
agua potable; 815.311 para la instalación eléctrica y 645.710 bolivianos
para la instalación de gas y calefacción".

La superficie estimada de la construcción, que se ubicará en la zona
Valle Hermoso, del Distrito 7, es de 3.702 metros cuadrados.

Entre otros, contará con un área de talleres, áreas verdes y parqueo.
También consultorios para medicina general, odontología, psiquiatría,
psicología y estación de enfermeras.

Se proyectó un área de administración con kárdex, archivo, servicio
social, estadística y computación. Emergencias con recepción, sala de
curaciones, observación, sala de yesos y farmacia, asimismo de servicios
como cafetería, cocina, economato, despensa y refrigeración.

También tendría salas de desintoxicación, estación de enfermería, sala
de espera, de computación, de aislamiento, y de terapia grupal, entre otros.

El oficial mayor de Desarrollo Humano, Elmer Acosta, indicó que el
proyecto se ejecutará en 490 días calendario y podrá albergar hasta 150
personas.

Resaltó la funcionalidad de este proyecto: "al cual se pretende darle
una utilidad múltiple para mejores resultados en la rehabilitación de
las personas en situación de calle con problemas de dependencia
alcohólica y drogas".

La directora de Género y Gestión Social, Prima Quispe, dijo que el
proyecto fue elaborado en 2009 por lo que debe ser actualizado debido a
que subieron los precios de los materiales de construcción.

"Lo importante es conseguir el dinero, para un proyecto que ahora debe
sobrepasar los 10 millones de bolivianos por el costo actual de los
materiales".

Programas para rehabilitar
El objetivo del Centro de Rehabilitación será ayudar en la reinserción
gradual de estas personas mediante terapias médicas y psicopedagógicas,
además de promover y desarrollar programas de fortalecimiento a la
unidad de la familia, entre otros.


Periodista(s): Miguel A. Rivas - El Alto