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Fotos Álvaro Valero / Página Siete. Dos Ekucitos en plena labor de sensibilización con los choferes de la Ceja de El Alto.

Kerry Tinajeros  / El Alto
Mezcla de kusillo y arlequín, el "Ekucito" es el  personaje elegido por la Alcaldía de El Alto como  educador urbano. Cada día, 17 jóvenes capacitados en arte se visten de Ekucitos y transmiten mensajes para incentivar la buena conducta  con mímicas y carteles.

"Educamos a la gente sólo con letreros, porque el que le pone ganas todo consigue.  Hay  aceptación, especialmente de los niños", cuenta Julia Elena Ronquilla Mayta, de 35 años, quien es parte del proyecto Ekucitos desde que se inició, el 2 de julio.

"Un diagnóstico de la Ceja identificó problemas como la congestión vehicular, contaminación, pérdida de respeto al espacio público, desconocimiento de la norma e intolerancia. Para solucionarlos  nació el   Ekucito", aseguró Nancy Aliaga Peñaloza, responsable del área social del programa edil  Nayra Punku.

Para elegir un personaje con el que los alteños se identifiquen se realizó un estudio en 2012. Ahí se eligió al kusillo "porque es dinámico, alegre, molestoso y es ideal para interrelacionarse.  Se lo bautizó como Ekucito, que significa Educador Kusillo Urbano", explicó Aliaga.
Diariamente,  17 Ekucitos se distribuyen en la avenida Juan Pablo II, cruce Viacha y la Ceja, con letreros para sensibilizar a la población: "No toques bocina", "No botes basura", "Cuida el área verde" y otros. Interactúan con señas con la gente y recuerdan a las "cebras" paceñas. 

"Se diferencia de las 'cebras' porque el Ekusito es un educador urbano, no sólo vial. Educa en medio ambiente, en el buen trato o la prevención e inseguridad ciudadana", dijo Aliaga. Añade que muchos aceptan al personaje y otros no, porque no les gusta que cuestionen su mala conducta en el espacio público.
Mónica Quispe Machicao tiene 26 años y era  jardinera  edil antes de ser Ekucita. "Me hicieron pruebas de expresión corporal y de resistencia física; pasé y ahora estoy aquí -contó-. En mi trabajo diario me encuentro con choferes buenos y malos. Algunos  reniegan y nos riñen".

"¡No me molestes, a ver!", le dicen los choferes cada día a William Humberto Yujra Mayta. El joven de 18 años trabajaba como operador de fotocopias y ahora es Ekucito . "Hay que perder el miedo y ser positivo" afirmó.
 Julia Elena era   auxiliar de oficina de la Alcaldía alteña hasta que, gracias a un sorteo, pudo ingresar  al programa. Sus horarios son de  8:30 a 11:30 y de 14:30 a  17:30 . "Siempre debemos trabajar en dúos, un hombre y una mujer, por seguridad", explica.
El equipo de 17 Ekucitos recibió capacitación en arte, educación urbana y comunicación no verbal. Dos veces por semana tienen clases de resistencia física.

Limber Larruta Condori   es payaso animador de cumpleaños  durante los fines de semana y educador urbano, de lunes a viernes. "El Alto es una ciudad joven que necesita aprender y mi trabajo es enseñarles. Me gusta ser Ekucito", aseguró.

"Vamos a seguir educando aunque nos riñan"

"Mucha gente  no sabe comportarse en la vía pública; no respeta   las normas y ensucia la ciudad", opina William Yujra en un descanso de su trabajo como Ekucito en la Ceja de El Alto.
 Comenta que cuando detecta  gente que infringe la norma,   les muestra su letrero que dice "Muy mala tu actitud".
Los flamantes Ekucitos también deben lidiar cada día con la mala actitud de algunas personas. La Ekucita  Julia Ronquilla cuenta que "una mamá le dijo a su hijito de tres años que me pateara, y él le hizo caso.  El niño me dejó un morete en el tobillo que me duró varios días".
Mónica Quispe cuenta riendo que un señor le dijo: "Ekucita linda" y aceptó echar un papel en el basurero. Pero hay quienes la agreden. "Los choferes son los más reacios. No escuchan, no obedecen. Algunos te pegan en la cabeza y hasta te meten mano".
William Yujra afirma que hay días que debe tener mucha paciencia con los peatones y conductores. Ha recibido amenazas e insultos en su trabajo. "Sé que ellos merecen respeto, pero también nosotros lo  merecemos".
"Sólo tenemos nuestros carteles para defendernos. No hablamos, únicamente estamos para educar a la gente para que aprendan buenos modales", explica el Ekucito Limber Laruta. 
Recuerda que él sólo cumple su trabajo de enseñar a respetar a los mayores, a no contaminar y a no dañar el espacio público. "Es por el bien de todos".

Fuente: Página Siete.