Acceso. Las entidades públicas y privadas no brindan las condiciones

Inconvenientes. Las personas con capacidades diferentes deben sortear los puestos callejeros, vías con baches y automóviles.

Inconvenientes. Las personas con capacidades diferentes deben sortear los puestos callejeros, vías con baches y automóviles. Miguel Rivas.

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Rivas / El Alto

02:23 / 25 de mayo de 2015

Las personas con capacidades diferentes en El Alto tienen dificultades para transitar ante la ausencia de rampas de acceso en las aceras y edificios; tampoco cuentan con espacios adecuados en el transporte público. La Ordenanza Municipal 065/98 establece que las entidades públicas y privadas deben construir   infraestructura apropiada para la fácil circulación de los ciudadanos con discapacidad física.

El defensor del Pueblo en El Alto, José Luis Hidalgo, aseguró que esta normativa no se cumple y que esta contravención significa vulnerar los derechos de esta población. "Ni las personas con muletas ni con sillas de ruedas y menos las invidentes pueden caminar tranquilamente", indicó la representante de la Federación Departamental de La Paz de las Personas con Discapacidad, Rosa Queso.

Complicaciones. Ciudadanos con capacidades diferentes entrevistados aseguraron que los lugares más difíciles para caminar están en las zonas alejadas, donde hacen falta aceras, vías asfaltadas, plazas de concreto y rampas para quienes usan sillas de ruedas o muletas.

En el centro de la urbe, en la Ceja, la importante cantidad de comerciantes y vehículos genera un espacio inadecuado para las personas con discapacidad, por lo que piden mayor control edil. Representantes del sector coincidieron además en que, en esa área, existen vías en mal estado, con baches, adoquines deteriorados y bocas de tormenta quebradas que no cumplen su función e imposibilitan la circulación.

Ninguna de las instituciones públicas de El Alto cuenta con rampas o ascensores en sus oficinas y esto se debe, de acuerdo con Hidalgo, a que muchos de los inmuebles son alquilados y no se pueden hacer modificaciones. "Ni la Policía, la Fiscalía, las universidades tienen previsto hacer este tipo de obras y no se cumple la ordenanza, no se obliga a nadie. Esto de alguna forma vulnera los derechos de las personas con capacidades diferentes", ratificó.

Para el jefe de la Unidad municipal de Protección a la Persona con Discapacidad, Édgar Callisaya, se debe contemplar en la ejecución de obras una visión de cultura de buen trato, de inclusión social y eliminación de la discriminación. "Todos estos aspectos deben reflejarse en las construcciones, porque no se trata de ejecutar, sino de construir una ciudad". Aparte, la mayoría de los edificios de El Alto no cuenta con ascensores y quienes van en silla de ruedas solo pueden subir las gradas con la ayuda de otra persona.

Hay avances en bancos y galerías

Apoyo

En las entidades bancarias se pueden ver rampas de acceso para las personas con discapacidad, incluso dentro existen ventanillas de atención preferencial. Igual en galerías y hoteles se instalaron ascensores.

Solicitudes

La representante de la Federación Departamental de La Paz de las Personas con Discapacidad, Rosa Queso, aseguró que la asociación regional de El Alto elaborará un pliego de solicitudes para que no se olvide a este sector y se lo apoye.

Faltan espacios exclusivos en los vehículos

La mayoría de los vehículos de transporte público en El Alto no cuenta con rampas ni tampoco espacios exclusivos para las personas con discapacidad. Solo los 60 buses municipales Sariri tienen las condiciones para transportar a esta población. El jefe de la Unidad municipal de Protección a la Persona con Discapacidad, Édgar Callisaya, aseguró que existe la necesidad de crear en El Alto negocios que tengan una visión social.

El secretario ejecutivo de la Federación Andina de Choferes 1° de Mayo, Rubén Sánchez, dijo que los conductores de minibuses tienen la obligación de prestar un servicio adecuado a estas personas. "Si ven a alguien que quiere abordar, se le ayuda, y si quiere bajar, lo mismo. Por la estructura del motorizado no hay asientos especiales".

El dirigente manifestó que en los micros es "mucho más fácil", ya que por normas internacionales los primeros asientos siempre se destinan a discapacitados, mujeres embarazadas y personas de la tercera edad. "Ahí los pasajeros deben colaborar a que se cumpla la norma". Los Sariri están diseñados con tres puertas, la del medio es de uso exclusivo para las personas discapacidad y cuenta con ascensor. En su interior también hay espacios destinados para que se coloque y asegure una silla de ruedas, por ejemplo.

La Alcaldía inició en 2012 la ejecución de algunas obras destinadas a las personas con capacidades diferentes, entre ellas se instalaron baños públicos con sectores destinados a esta población, posteriormente se construyó la Pasarela del Arquitecto, que cuenta con rampas. Otra vía que tiene estas estructuras es la avenida Julio César Valdez, en el Distrito 3.

Hay 10.000 personas  con alguna discapacidad

En El Alto existen al menos 10.000 personas con algún tipo de discapacidad, entre ellas 1.000 que usan sillas de ruedas, explicó el vicepresidente de la Asociación de Personas con Discapacidad, Félix Huacoto. "Para todo este grupo existen muchas barreras arquitectónicas en esta urbe; en las calles Tiwanaku, Jorge Carrasco, Franco Valle y en otras tenemos que desplazamos como podamos, todos los días, porque trabajamos", dijo. Aseguró que al estar en la Ceja deben ayudarse, para poder avanzar, caminando detrás de los minibuses, lo que significa un riesgo para ellos.

SALUD. Huacoto indicó que en la Caja Nacional de Salud (CNS), ubicada en la terminal de buses, se hallan los consultorios de atención para las personas con discapacidad. "Pero acceder a esta área es un problema por el tráfico vehicular y porque, una vez que llegamos, en este centro de salud no hay ascensores ni rampas", manifestó.

Testimonios

'Los lugares más difíciles de caminar están en la Ceja': Edwin Echave

Es muy difícil caminar en El Alto, hay gente que lamentablemente no tiene el cuidado necesario, hemos sufrido varias veces empujones, pero el mayor problema son las calles de la Ceja. Cuando caminamos, nos topamos con comerciantes asentados en las calzadas, que impiden nuestro paso y que no hacen ni el ademán de moverse, replegarse, y si nos ven equilibrando o tambaleando, solo esperan que nos caigamos, pero no se acercan a darnos una mano y evitar aquello. Lo que hacemos entonces es buscar espacios, ya que incluso las aceras están copadas con letreros o puestos. Otro de los problemas es la cantidad de vehículos que circulan por todo el centro, al final ¿por dónde podremos circular?

'Tengo que hacerme  cargar con otras personas': José Espejo

Tenemos distintas necesidades debido a nuestra condición física, pero a la vez hay muchas deficiencias en el sector público; por ejemplo aquí mismo (en el Concejo Municipal), hay computadoras en el segundo piso para averiguar sobre nuestros trámites y al no haber rampas, tengo que hacer que me carguen. Sin embargo, no siempre encontramos a personas que nos quieran ayudar, algunas dicen estar apuradas, otras dicen que no pueden y otras, peor aún, desconfían de nosotros. Por otra parte, hay desconsideración de los funcionarios, ya que no nos atienden, creen que para nosotros es fácil volver, y no es así; caminar es una proeza, y no lo entienden.

'El taxi nos cobra Bs 40 hasta la Ceja y regateando': Jorge Flores

Hace cuatro años que exigimos al Alcalde que coloque rampas en las calles y edificios para poder acceder a ellos de forma más sencilla y sin mucho esfuerzo, sea para nosotros o para los que nos ayudan a hacerlo. Tenemos el proyecto de construir un albergue para las personas con discapacidad, pero nunca se nos tomó en cuenta. Ese albergue iba a servir para que la gente que no puede caminar hasta su casa tenga un espacio de descanso o para comer. Los choferes no nos recogen, y si logramos que un taxista acepte hacerlo, por ejemplo desde nuestra casa hasta la Ceja, nos cobra 50 bolivianos o hasta 40 bolivianos si regateamos un poco; lo que nos ayuda son los Sariri.

'Los choferes nos cierran el paso cuando caminamos': Francisco Ortiz

Con quienes más tenemos que lidiar es con los transportistas, éstos nos cierran el paso cuando estamos caminando en la calle, sin ninguna consideración maniobran y evitan que pasemos, juegan con nosotros y nadie nos ayuda ni reclama por esto. En las aceras no existen rampas de acceso y si las hay, cuando uno logra subir, las aceras están inmediatamente ocupadas por vendedoras de refrescos, ropa o accesorios. Para poder caminar o circular en las calles de esta ciudad, las personas con discapacidad nos tenemos que dar modos, creando nuestros propios modelos de sillas de ruedas o simplemente buscando las rutas más expeditas para llegar a nuestro destino.

Fuente: La Razón-