Muchas trabajadoras sexuales están libres de enfermedades de transmisión
Wendy inarra
Miles de alteños varones –comprendidos entre los 18 y 60 años– demandan
servicios sexuales cada mes, y cientos de de ellos cada día, según los
registros de 600 trabajadoras sexuales en la Organización de
Trabajadoras Nocturnas (OTN) de la ciudad de El Alto.
Esta urbe cuenta con 961 mil habitantes, según datos del Instituto
Nacional de Estadística proyectados a 2010. De ellos, 467 mil son
varones y 495 mil son mujeres.
Los mayores de 18 años y menores de 60 años son aproximadamente 334 mil
varones. Según los datos de las trabajadores sexuales de esa ciudad, al
menos 9.000 asistirían a estos centros que brindan servicios sexuales
por día.
Los testimonos recogidos indicaron que cada una de las trabajadoras
sexuales atendería de 15 a 20 hombres y sólo cobran Bs 20 por sus
servicios. Dinero que no es todo para ellas; una parte va al dueño del
local, la otra apoya los gastos de bebidas y otros, y cerca de la mitad
es para ellas.
En los tres únicos sex shop alteños (tiendas de artículos sexuales), uno
frente a la Alcaldía, indicaron que "de los objetos en venta, son los
hombres hasta de 60 años quienes más compran, al precio que sea".
Lilí Cortez, dirigente de OTN, afirmó que "el trabajo se convierte en
una profesión con riesgo. La mayoría no sabe si al entrar a una
habitación con un cliente saldrá viva para seguir trabajando la próxima
noche".
Quince mujeres entrevistadas señalaron que muchos de sus clientes son
agresivos, les lanzan advertencias si no cumplen sus deseos; a algunas
las amenazan con golpearlas. Mónica agregó que "este oficio no escoge
clientes, sobre todo las noches de poca asistencia".
"Precio muy bajo por el trabajo y por aguantar humillaciones sexuales y
psicológicas, hasta regatean", dijo Nora escondida entre la luz tenue y
roja del local donde trabaja.
Sobre los controles médicos que tienen estas mujeres, Juan Vega,
responsable del Programa ITS y VIH-Sida en El Alto, admitió que 350 de
ellas se hacen el control semanalmente y todas están sanas. "En el
ambiente", sólo las nuevas (el 2%) tienen ITS.
"Estas mujeres son completamente sanas, se les diagnostica, cura y
capacita todo en el mismo día. Se les entrega sus carnets de salubridad
de control de Infecciones de Transmision Sexual (ITS) semanalmente como
requisito primordial", señaló Vega.
Punto de vista de una psicóloga
Un desahogo físico y mental, así se describe a la asistencia y
comportamiento de los hombres que acuden a este "ambiente".
La psicóloga clínica Olivia Loayza, del programa televisivo Comunidad
Sexual, dice que "los hombres que frecuentan estos lugares generalmente
buscan compañías de desahogo".
Mónica, una de las trabajadoras sexuales, advirtió que "al trabajar
aquí, evitamos violaciones de niños y niñas. Ellos desahogan sus emociones".
Loayza dice que las trabajadoras sexuales dividen su cuerpo para dejar
de lado sentimientos, "que es un trabajo también sacrificado, todo por
la gratificación del cobro económico que saben que recibirán".
Los hombres demuestran violencia en estos lugares porque así es su
experiencia de vida urbana.
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