"Busco a cuatro niños que fueron raptados de la ciudad de El Alto. Si usted tiene alguna referencia le pido que me ayude llamando a la línea gratuita de la defensoría de la niñez...". Hace 47 días que Ana María Condori recorre las calles buscando a sus hijos. Desde la última vez que los vio, su vida se limita a un rastreo incesante por toda la ciudad. Megáfono en mano, de día o de noche, su peregrinar se detiene apenas para llorar y contarnos su historia.

La última vez que esta madre vio a sus hijos fue a través de la sangre que le chorreaba por el rostro. Fue el miércoles de ceniza cuando su ex esposo, Paulino Huanca Andrade la atacó brutalmente, la golpeó varias veces con una piedra en la cabeza para luego acuchillarla en la cara y en la espalda. Malherida llegó hasta una posta policial, su próxima parada fue la sala de emergencias del hospital Korea.

Desde el momento del ataque ella pedía a gritos que alguien rescatara a sus hijos, les imploró a las policías de la Brigada de Protección a la Familia, pero el ataque había sido demasiado violento, por lo que el reglamento exigía que la División de Homicidios se hiciera cargo del caso. Al final nadie fue en auxilio de los niños.

Cinco días de infierno vivió Ana María en el hospital. Sin saber nada de sus hijos y recuperándose de las dolorosas heridas que su ex esposo le había inflingido; ni bien le dieron el alta, corrió a su casa en la alejada zona de Ventilla buscando a sus wawas, encontró su vivienda saqueada, su agresor había vaciado cuanto pudo cargar e hizo una fogata con el resto.

La desesperada madre encontró ropa y fotografías quemadas, algunos víveres desparramados por el suelo. Ni rastro de sus cuatro hijos.

 

Peregrinaje

Desde ese lunes 14 de marzo Ana María no tomó ni un día de descanso en procura de encontrar a sus hijos. Sabe que están con su ex esposo, quien le contesta al celular para decirle que nunca volverá a verlos, a veces alimenta sus esperanzas al decirle que vuelva a llamar para hablar con ellos, pero sólo es una cruel tortura.

Las denuncias han sido interpuestas en la Policía, las Defensorías de la Niñez de La Paz y El Alto, las autoridades judiciales, pero ante la falta de respuestas, Ana María comenzó a recorrer las calles de la ciudad de La Paz, primero gritando a voz en cuello y ahora con la ayuda de un megáfono.

A veces puede descansar en una iglesia, otras veces la noche la sorprende en la calle, en la banca de una plaza, alguna vez le alcanza el tiempo para ir a descansar a su vacía vivienda de Ventilla, cuando puede disponer de algunas monedas, busca un alojamiento barato. Se ve que la está pasando mal, pero su amor de madre es inquebrantable. Asegura que no descansará hasta poder abrazar a sus tres niñas y al niño que le quitan el sueño.

En estos 47 días Ana María Condori ha recorrido Alto y Bajo Següencoma, Alto y Bajo Obrajes, Chasquipampa, Amor de Dios, Gramadal, Calacoto, San Miguel, Cotacota, Villa Armonía, San Isidro... Muchas veces ha recorrido los barrios alimentada por una vaga pista de alguien que conoce a su ex esposo, en otras oportunidades la búsqueda es sistemática, calle por calle, cuadra tras cuadra, pegando afiches improvisados con fotocopias y gritando, sobre todo gritando, cuando las lágrimas no se le atoran en la garganta.

 

Los datos

  • El nombre del ex esposo, agresor de Ana María y secuestrador de sus hijos se llama Paulino Huanca Andrade, tiene 48 años
  • El plagiario podría estar trabajando como chapista o elaborando vasijas de aluminio.
  • Los nombres de los niños son: Anahí Paola Huanca Condori (10 años) Judith Mayté Huanca Condori (8 años) Kenia Belinda Huanca Condori (5 años) y Jherson Ariel (3 años).
  • La denuncia por la desaparición de los niños ha sido presentada en las Defensorías de la Niñez, cualquier dato puede comunicarse al número corto gratuito 156.

 

Ana María textual

"Desde el día que he podido salir del hospital no he dejado de buscar. Todo el día, toda la noche estoy caminando. Es que no puedo dormir, no tengo ganas de comer, ni de reir, no tengo ganas de nada (solloza). Todos los días camino sola. Si no fuera porque pienso en mis hijos tal vez ya me hubiera hecho lo que sea".

"Para mi lo primero son mis hijos, después que se quede con la casa, que se lo lleve todo, aunque ya se lo ha sacado casi todo, se lo ha llevado los documentos de la casa, me lo ha quemado las fotos de mis hijos, todo se lo ha llevado, no me ha dejado ni una frazada para poder dormir, no tengo ni vecinos, sólo los muertos del cementerio de Ventilla son mis vecinos".

"He pasado mis noches y mis días en la calle, llorando, buscando subiendo y bajando de El Alto a pié, así he pasado la mayor parte de estas noches"

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