Protesta. Ellas exigen la destitución del Intendente Municipal

La Razón - Miguel Rivas - La Paz

Tres trabajadoras sexuales, en representación de las 800 de la ciudad de El Alto, se cosieron ayer los labios en señal de protesta por los abusos cometidos por los uniformados de la Intendencia y en demanda de la destitución de su titular, Richard Oblitas.

Medidas. Dos trabajadoras sexuales con los labios cosidos exhiben un cartel contra la Intendencia.

Las medidas fueron asumidas después de que hace dos semanas los gendarmes clausuraran con violencia el local 80, en la Ceja. Posteriormente, luego de una huelga de hambre y un compromiso municipal de conversar sobre el tema, se planificó una reunión para ayer en la tarde.

Pero la cita fue cancelada por las autoridades ediles y las trabajadores sexuales decidieron asumir medidas de presión, porque consideraron que esa dilación era una burla a este sector.

"Teníamos una reunión programada para hoy (ayer), pero lastimosamente han decidido no acudir. Consideramos que esto pasa de una burla o la poca importancia que brindan a los derechos de las personas", dijo Liy Cortez, presidenta de la Organización de Trabajadoras Nocturnas de Bolivia (ONTB).

Advirtió con que cada día que pase más trabajadoras se coserán los labios. Hoy lo harían otras tres. También amenazó con que ellas evitarán los controles médicos con los riesgos a la salud que ello significa. Las primeras tres manifestantes, acompañadas por otras 30, se instalaron en los pasillos del programa ITS-Sida del Servicio Regional de Salud (Seres) en el distribuidor de la Ceja.

Exhibían un cartel con el que pedían el alejamiento de Oblitas.

Ejecutivo. El secretario General de la comuna alteña, Sergio Choque, y el director de Seguridad Ciudadana, Dayler Zurita, respaldaron, sin embargo, la labor del cuestionado funcionario.

"Lo que tenemos que hacer es investigar sobre las acciones del mayor Oblitas, la forma de proceder y actuar en las batidas o controles y operativos", sentenció Choque al ratificarlo como intendente.

Zurita relativizó la protesta porque asegura que los vecinos de la Ceja están conformes con la labor del gendarme. "Podemos asegurar que es un buen trabajo, y al hacerlo hay mucha gente que pide la destitución de quien quiera que haga este tipo de operativos", contradijo a las manifestantes.

Oblitas fue acusado por las trabajadoras sexuales del local 80 de haber utilizado la fuerza en el operativo de hace dos semanas. Ellas dijeron que en esa ocasión las lastimaron de manera física y psicológica.

Zurita anunció que la reunión con las trabajadoras sexuales se realizará el jueves, debido a que hay que notificar otras direcciones, Higiene y Jurídica, entre ellas, para que participen del encuentro, porque, dijo, el trabajo de control se realiza de manera integral. 

Defensor, mediador

El defensor del Pueblo de El Alto, Juan José Hidalgo, mediará en el conflicto entre las trabajadoras sexuales y la Alcaldía. "Vamos a intervenir e investigar los supuestos actos del Intendente y vamos a pedir a los ediles más atención a las demandas de la población".

Trabajadoras sexuales piden respeto  

'Lloré ese día como una niña'
Violeta (29). Trabajadora sexual.

"Hablar de todo lo que pasé antes de tomar la determinación (de coserse la boca) ya no tiene sentido. Después de mi primera vez (primera relación), me vestí y no paré de llorar durante todo el día. Parecía una niña, no hacía caso a lo que me hablaba el señor que estuvo conmigo, me sentía muy mal, pero la necesidad de comer, vestir y querer vivir mejor es más fuerte. Ahora, sólo pedimos que respeten nuestros derechos humanos y nuestro trabajo".  

'Es peor cuando eres madre'
Lolita (33). Trabajadora sexual.

"El único hombre que tuve en mi vida antes de trabajar aquí fue mi marido. Después él murió y me dejó con cuatro niños. Estaba desesperada, el más pequeño tenía sólo un año y me pedía leche, los demás comida. Lloraba, quería gritar, buscaba trabajo y encontré éste, no sé cómo pero accedí. No saben lo difícil que fue acostarme con alguien completamente extraño, pero por mis hijos haría lo que sea, menos matarme y matarlos. Ésa no sería una buena madre".  

Periodista(s): Miguel Rivas - La Paz