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Por MARCELO AREQUIPA AZURDUY

En un pasado reciente, se entendía que la representación de la ciudadanía pasaba por los partidos políticos, poco a poco a partir del 2000 en adelante comenzaría a debatirse una nueva forma de concebir y practicar la representación a través de lo que conocemos como movimientos sociales.

Dichos movimientos como ya sabemos por la historia de la última década, ocupan un rol fundamental al interior del sistema político, ya que son vistos como una especie de bisagras entre la(s) fuerza(s) gobernante(s) y el ciudadano.

Desafortunadamente ese papel en nuestro caso no giró exclusivamente en torno a una noción informal/programática, sino que se fue degenerando hacia el mundo de la interacción informal/clientelismo de nuestra acostumbrada política. La literatura politológica anglosajona describe a este tipo de fenómenos como Brokers, es decir, alguien que se ocupa de hacer correr una inversión para el político, para el ciudadano o incluso para él mismo. No hay que confundirse, no son mediadores, son agentes que se mueven dentro de una lógica absolutamente racional de costo-beneficio. A continuación algunas características de estos Brokers extraídas del texto de Susan Stokes et. al. (2013) Brokers, Voters, and Clientelism.

Los Brokers conocen a sus votantes: estos agentes tienen una larga interacción con los ciudadanos, lo que les permite tener información privilegiada acerca de sus preferencias y la conducta de su intención de voto.

Los Brokers extraen rentas: buena parte de estos actores sostienen que es difícil para el líder del partido tener recursos financieros al margen de los Brokers.

Los Brokers buscan ganar una elección: estos individuos proveen soporte al partido de su gusto, algunos Brokers incluso militan en el partido desde jóvenes ascendiendo en la jerarquía partidista poco a poco. Buscan ganar las elecciones, porque del resultado de las mismas depende la posibilidad de transacción de favores como puestos de trabajo u otro tipo de recursos.

Los líderes intentan que los Brokers no salgan del partido o al menos se vean amenazados de salir o eludir al partido: si bien los líderes de los partidos no pueden tener un contacto directo con los Brokers, intentan monitorearlos a través de algunos miembros operativos, la amenaza de los Brokers por salir del partido se reduce a la idea de que ellos se llevarían consigo sus votos a otra fuerza política.

La posición que se ocupa en la jerarquía del partido es también la que se obtiene para distribuir preferencias: la distribución de las preferencias o favores varía de acuerdo al nivel jerárquico que ocupa el líder del partido con el cual el Broker tiene contacto.

En resumen, los Brokers juegan un rol fundamental en la intermediación de las relaciones sociales distributivas con los votantes, mientras que también imponen costos al partido. En definitiva, lo que se está viviendo estos meses luego de las elecciones subnacionales es un reajuste y cambio de Brokers, no su desaparición porque gran parte del sustento del actual proceso está cimentado en el contacto con las organizaciones sociales y sin duda no hay que olvidar que estos actores son permanentes a lo largo de nuestra historia. Lo más positivo que nos podría pasar a propósito de esta turbulencia política de los últimos meses, es que la dinámica de los Brokers con la ciudadanía y con los partidos pase a ese cuadrante informal/programático, así fortaleceríamos en serio nuestro sistema político.

El autor es politólogo

Fuente: Los Tiempos.