Rosendo Quispe, padre de Jonathan, rechazó la versión policial de que su hijo murió dentro del inmueble donde fue a refugiarse. Acusó a la Policía de mentir con su versión, y volvió a denunciar que los testigos están amenazados para evitar que declaren y su esposa tiene miedo por la advertencia lanzada por el ministro de Gobierno Carlos Romero.

Rosendo quien junto a su pareja visitó el lugar donde su hijo fue herido de muerte cuando protestaba junto a sus compañeros por una mayor asignación presupuestaria para la Universidad Pública El Alto (UPEA) recordó que su teléfono celular continúa intervenido y que los miembros del Gobierno y la Policía lo quieren "mamar".

 

FUERA DE LA CASA.

Rosendo junto a su esposa, Claudia Vila, visitaron ayer el lugar, calles Martín Cárdenas y 11 de junio de la zona Ferropetrol, donde Jonathan fue herido y colocaron un ramo de flores cerca al inmueble donde  falleció producto de una "canica" que fue supuestamente disparado por un efectivo antimotines el jueves.

El padre que también ingresó al pasillo donde el joven universitario trató de ser reanimado por sus compañeros, acusó a la Policía de mentir con su versión sobre la muerte del joven.

 

POLICÍA.

La Policía sostiene que el estudiante de la UPEA no fue herido por sus efectivos, sino que ingresó a un domicilio sin lesiones graves y que al interior habría ocurrido el suceso que acabó con su vida.

"Ellos (la Policía) dicen que allá adentro se han hecho. ¡Mentira!. Cómo van a mentir, acaso a mi me van a mentir o me quieren mamar. ¡No!", dijo el padre.

Quispe explicó cómo sucedió la muerte de su hijo, durante el enfrentamiento con la Policía cerca a la Procuraduría, donde dispararon balines a diestra y siniestra.  

Relató que Jonathan agarró una piedra para arrojar a los policías, que estaban en una esquina y que en ese intento fue que recibió el proyectil en el pecho.

Aseguró que el universitario ya estaba herido al ingresar al domicilio. Explicó que en el video se observa que no camina de manera normal, sino que corre como si estuviera cojeando.

La Policía sostiene que si el joven hubiese sido herido fuera de la casa, se habría desplomado en ese lugar y no habría corrido. 

Al respecto, el padre sostuvo que el suceso no fue como dice la Policía, porque su hijo pudo reaccionar al ser herido y tener fuerzas para irse a ocultar. Argumentó que en su experiencia ha carneado ovejas y sabe que el golpe en el pecho deja un tiempo "atontada" a la víctima, pero no la mata de inmediato.

 

SANGRE EN LA ROPA.

Agregó que al interior de ese domicilio su hijo se desvaneció y que las personas que estaban con él no se dieron cuenta de qué le había ocurrido, hasta que empezó a filtrar sangre por su ropa y vieron que tenía una herida.

El padre expresó que su único pedido es que el asesino de su hijo aparezca. "Quiero ver su cara, con eso voy a vivir", manifestó.

Dijo que está ocurriendo "algo raro", puesto que los testigos están amedrentados y no quieren declarar en la FELCC, sino en instalaciones de la UPEA. Aseguró que él no hizo nada a las autoridades y que no vive de la política, sino de su trabajo.

 

Se descarta que haya sido un petardo

La Fiscalía desconoce aún el arma que utilizaron para "impulsar la canica" contra la humanidad de Jonathan Quispe Vila, pero dio por entendido que no fue un petardo como señaló el Ministro de Gobierno, porque "no se encontraron restos de pólvora en la ropa y cuerpo de la víctima. El fiscal general, Ramiro Guerrero, dijo que exámenes forenses determinaron que se disparó al estudiante Jonathan Quispe a una distancia mayor a los 60 centímetros. 

Mientras que el comandante de la Policía, Alfonso Mendoza, anunció que los testigos de la muerte del estudiante de la UPEA gozarán de la "protección" necesaria, en la investigación de ese suceso ocurrido el 24 de mayo.

 

La frase

"El ministro de Gobierno, Carlos Romero, dice 'quien hable contra el Presidente yo voy a procesar', entonces por eso nosotros tenemos miedo y no sabemos qué hacer para pedir justicia".

Claudia Vila

Madre.

Fuente.