Los marchistas de la universidad alteña recibieron, ayer, la solidaridad de los pobladores durante su recorrido hacia el centro de la cuidad de La Paz.

La marcha en defensa de la Educación Superior que duró cuatro días de caminata desde Patacamaya, por parte de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), fue recibida por la población, que demostró su solidaridad con aplausos y refrescos.

Con mochilas, frazadas, sombreros o paraguas y el rostro cobrizo de hombres y mujeres, prueba de haber sufrido las inclemencias del altiplano, entre viento gélido y briza de invierno. Estribillos y cánticos acompañaron el paso ligero que todos los marchistas realizaban, pese a las ampollas creadas por los cuatro días de caminata.

EXIGEN SOLUCIÓN

La población de El Alto, testigo fiel de luchas sociales, ayer también se concentró en las calles para darle el apoyo y saludo a los jóvenes estudiantes que hoy demandan recursos para seguir formándose profesionalmente.

El vicerrector de esta casa superior de estudios Nelson Centellas, a tiempo de valorar la actitud y valentía de docentes, administrativos y estudiantes que emprendieron la caminata, durmiendo en la intemperie, en defensa de mejores recursos destinados a la educación superior.

"Pedimos al Gobierno que nos escuche, que dé solución al déficit presupuestario, mientras se comprometa a una adecuada modificación de la Ley 195 de Coparticipación Tributaria, demandada por la universidad desde un principio". Centellas agradeció a los estamentos universitarios por no permitir las "condiciones de un diálogo a medias", mientras dejó en claro que es el propio Gobierno quien generó la ruptura del diálogo, mecanismos que las autoridades de la UPEA dejan siempre abiertos a la posibilidad de lograr una solución de consenso.

MOVILIZACIONES PACÍFICAS

Para el vicerrector, tanto la marcha desde Patacamaya arribada ayer y las otras protestas sociales emprendidas desde hace dos meses por la UPEA son pacíficas, pese a los intentos de infiltrar, desprestigiar y acusar dichas acciones por parte del órgano Ejecutivo, "pese a las provocaciones, seguimos con las movilizaciones que a partir de la fecha asumirán medidas drásticas", añadió.

Centellas aseguró que el futuro seria promisorio de esta universidad con 18 años de vida, si las autoridades entendieran el proceso de invertir, con mejores condiciones de estudio, antes de priorizar solo intereses sectarios, mejoraría las atenciones a la población que demanda solución a su desarrollo social.

AUDITORÍAS

Centellas criticó a los funcionarios del Gobierno por ocultar la verdad, al reconocer que las instancias de la universidad mensualmente presentan su estado financiero al Ministerio de Economía y Finanzas, "ahora incluso está en línea, las autoridades saben cuánto de movimiento económico se maneja y es importante decirle a la población que la universidad está abierta para quienes quieren conocer sobre el manejo de nuestros recursos, las auditorías e información está disponible para todos, no es secreto", indicó.

RICARDO NOGALES

En tanto, el rector Ricardo Nogales pidió al Gobierno "por favor fijar, día y hora" para sentarse a dialogar porque no están de acuerdo con el monto aprobado, sino que requieren 152 millones de bolivianos para cerrar la gestión.

Sin embargo, indicó que no son exigentes ni radicales sino que esperan que el Gobierno les demuestre si el presupuesto asignado alcanza para cerrar la gestión.

"Si demuestran que esa plata alcanza, inmediatamente levantamos las medidas de presión, pero mientras no ocurra ello, no podemos hacer eso", aseguró.

El conflicto con la UPEA ingresa a la séptima semana, el mismo tiempo que la universidad alteña se encuentra paralizada sin obtener atención, básicamente por presupuesto y exigiendo la modificación de la Ley 195 de Coparticipación Tributaria, aunque sin tener respaldo del resto de las universidades.

Afirmó que no aceptan un diálogo condicionado que ha solicitado el Gobierno, porque hay un mandato del comité de movilizaciones que decidió continuar con las medidas de presión.

TRÁFICO VEHICULAR

A la llegada de los marchistas, fueron los conductores del transporte público, quienes enfrentaron diferentes problemas, de poder despejar las vías por donde transitaba la marcha, como resultado de la ausencia de funcionarios de Tránsito y funcionarios viales del municipio.

A la altura del reloj, solo dos agentes viales hacían lo que podían para descongestionar y permitir el paso de la multitudinaria marcha, mientras que el resto prefirió avanzar caminando hasta sus oficinas ubicadas en la plaza Juana Azurduy de Padilla.

"Qué vamos a hacer, hay una trancadera más adelante porque los minibuses están dando vuelta en U y como no hay funcionarios que orienten en este caos, no nos queda otra que quedar trancados", manifestó un conductor de minibús, quien resignado cada vez que le decían avance o gire a la derecha, él solo respondía con un gesto de hombros de forma negativa.

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