por Mario R. Durán Chuquimia (*)
La urbe alteña debe consolidarse como el motor demográfico y comercial de la región occidental de Bolivia, aunque su enorme potencial manufacturero y artesanal sigue atrapado en la informalidad y la falta de incentivos estructurales.
Por lo que urge que la discusión sobre su desarrollo industrial tenga un matiz técnico y de políticas públicas, teniendo presente que Bolivia se encuentra en un contexto económico de desaceleración y la urgencia de generar divisas mediante productos con valor agregado. Para transformar la potencia social de la ciudad de El Alto en un verdadero polo industrial sostenible requiere pasar de los discursos de reivindicación política a las políticas de incentivos concretos y seguridad jurídica.

En este escenario, el Proyecto de Ley de la Zona Económica Especial e Industrial de El Alto (ZEE-EA) — recientemente impulsado por el empresario Eynar Vizcarra y socializado por la senadora Soledad Chapetón (Unidad) — emerge como una propuesta estratégica clave. Este proyecto normativo plantea un régimen de beneficios tributarios preferenciales (como exenciones o reducciones en el Impuesto a las Utilidades de las Empresas, IUE) aplicable a personas naturales o jurídicas en los 14 distritos de la urbe alteña, promoviendo polos de desarrollo tecnológico y manufacturero, además, estas iniciativas deben cumplir la normativa medioambiental.
Asimismo, se debe considerar la propuesta del actual alcalde alteño, Eliser Roca, dicha autoridad en el Foro de Reactivación Económica planteo la ambiciosa meta de transformar la ciudad de El Alto en la “nueva Shanghái de Sudamérica”. Como un primer paso, se estructuró cuatro mesas de trabajo permanentes que integran a microempresarios, artesanos, ONGs, organismos internacionales y sectores financiadores, y estas desarrollaran tres fases: la inyección inmediata de recursos, la búsqueda de mercados locales y nacionales, y la generación de empleos y emprendimientos a través de iniciativas como “mi primera chamba”.

Desde mi punto de vista, para materializar este anhelo compartido e integrar de manera eficiente el proyecto de zona económica especial (ZEE) con el plan de la gestión municipal, sugiero tres medidas estratégicas de política pública:
La primera medida, tiene que ver con la eliminación de la barrera burocrática, el municipio debe coordinar con el nivel central del Estado para unificar y simplificar los trámites de registro, impuestos, licencias ambientales y otros para las empresas que pretendan asentarse en el municipio de El Alto lo hagan en el lapso más breve posible, replicando la experiencia de Chile con su iniciativa denominada “Tu empresa en un día” al amparo de la Ley 20.659.
La segunda medida estratégica se orienta a las instituciones de educación superior de la ciudad de El Alto, las cuales deberán implementar un modelo educativo basado en Investigación y Desarrollo (I+D) aplicado al entramado productivo local. Dicho modelo tiene como fines específicos: la mejora cualitativa de productos artesanales e industriales, el desarrollo de nuevas líneas de producción y la promoción de innovación tecnológica en los procesos fabriles. Paralelamente, este ecosistema formativo debe articular ciclos permanentes de capacitación dirigidos a los microempresarios activos, con el objeto de facilitar su evolución desde el oficio artesanal hacia una condición de técnico industrial calificado. A través de esta sinergia sistémica — que vincula educación, investigación y tejido empresarial — será posible reducir la brecha entre la informalidad productiva y los estándares exigidos por una industria moderna, competitiva y ambientalmente sostenible.
La tercera medida estratégica se centra en el componente logístico e infraestructura, como eje habilitante del desarrollo productivo. Para ello, se debe priorizar la inversión pública y privada en dos líneas de acción complementarias, la primera línea, considera la mejora, mantenimiento, modernización y ampliación de la red vial destinada al transporte de carga pesada, con criterios de seguridad vial y eficiencia en los corredores logísticos que conectan los centros de producción con los nodos de distribución y mercados externos. La segunda línea, es el suministro estable y suficiente de energía de alta tensión, gas natural de uso industrial y la instalación de plantas comunitarias para el tratamiento de residuos sólidos generados por la actividad industrial, con enfoque de economía circular y cumplimiento de estándares ambientales.
Hoy, El Alto se encuentra ante una encrucijada histórica, la articulación de una zona económica especial en este municipio representa una oportunidad inédita para transformar su matriz productiva, diversificando su base industrial y reduciendo su dependencia del comercio informal. Si las políticas públicas se diseñan e implementan con criterios de gradualidad, articulación intersectorial y participación ciudadana, El Alto, gigante andino podrá garantizar empleo digno y estable para su mayoritaria población joven, asimismo se consolidará como el principal polo de industrialización del occidente boliviano, incluso con capacidad de tracción sobre las economías regionales vecinas.
(*) Ciudadano boliviano, radica en El Alto.
Bibliografía consultada:
Cámara de Senadores. (2026). Proyecto de Ley “Zona económica especial de El Alto” (Proyecto de Ley N.º 086/25). https://apisi.senado.gob.bo/images/a13c61a1-ca99-45f6-a122-3c96db471323_1772807081.pdf
El Diario (9 de julio de 2026.). Alcaldía busca convertir a El Alto en “la nueva Shanghái de Sudamérica”. El Diario. https://www.eldiario.net/portal/2026/07/09/alcaldia-busca-convertir-a-el-alto-en-la-nueva-shanghai-de-sudamerica/
Registro de Empresas y Sociedades. (s. f.). Tu Empresa en un Día. https://www.tuempresaenunadia.cl
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