Violencia contra las mujeres. Las mujeres en situación de prostitución son víctimas de maltratos por parte de los propietarios de los locales, de los clientes y de la sociedad que las estigmatiza


La Razón - Teófila Guarachi

Un grupo de mujeres en situación de prostitución de La Paz y El Alto, víctima de violencia, física y sexual de parte de dueños de lenocinios, decidió trabajar por su cuenta para frenar los maltratos. En el país existe un "vacío legal" para este tipo de actividades.

"El dueño nos roció gas en la cara, nos botó a la calle y nos echó agua fría. Él quería que sigamos trabajando, pero ya no habían clientes, por eso decidí independizarme", cuenta Magdalena, quien desde sus 20 años es trabajadora nocturna en El Alto, a donde llegó desde Beni, cuando sólo tenía 16 años, con varias amigas.

Magdalena es una de las 10 mil mujeres en situación de prostitución que trabajan en El Alto y La Paz, según datos de la Gobernación. Actualmente, atiende a sus clientes en una habitación que alquila. Ofrece sus servicios a través de anuncios en los periódicos. Ahora es su propia jefa y no responde a nadie.

Según Meylen Vega, directora del Centro Epidemiológico de Vigilancia de VIH-Sida, y el control sanitario departamental, Servicio Departamental de Salud (Sedes), sólo dos mil mujeres en La Paz tienen una libreta de sanidad. Lo que significa que la mayoría, ocho mil, cumple esta actividad sin controles médicos adecuados.

Independencia. Según Lili Cortez, ejecutiva de la Organización de Trabajadoras Nocturnas de Bolivia, en el país existen 40 mil trabajadoras sexuales registradas. En El Alto  habría mil mujeres que se dedican a esta actividad y un número inferior de travestis, en similar situación: "Pero nadie conoce con exactitud cuál es el número real de mujeres en situación de prostitución", afirma.

La Razón realizó un recorrido por la zona 12 de Octubre de la urbe alteña, donde evidenció la precariedad en la que las mujeres están obligadas a trabajar, entre 10 y 15 "piezas" (servicios o número de clientes) por noche en los locales con propietarios, para llegar a reunir Bs 100. Según ellas, "es mejor ser independientes", porque así no dejan porcentaje a los dueños.

"Es difícil empezar, tienes que tener un capital para comprar lo necesario y los dueños de casa no quieren, te tratan mal, por eso antes de tener un lugar fijo llevamos a los clientes a los alojamientos", cuenta Magdalena.

Al ser víctimas de todo tipo de violencia de parte de los dueños de los lenocinios, las mujeres decidieron abrir sus propios clubes privados asociándose. "Entre cuatro compañeras se reúnen y abren su negocio. Esto se da porque estamos cansadas de que haya ese abuso, esa explotación a las trabajadoras sexuales y muchas de las compañeras han tomado la decisión de emanciparse, ser ellas mismas sus jefas", expresó Cortez.

Para María Galindo, representante de la organización feminista Mujeres Creando, el fenómeno no es reciente. El 2010 se realizó el seminario Bolivia Estado de Proxenetismo en el que se planteó que los "locales autogestionarios", dirigidos por tres o cuatro mujeres, tengan licencias de funcionamiento. "No tienen las mejores condiciones, sí, son lugares precarios, sí, pero es mejor que ellas sean dueñas de su trabajo a que sigan siendo víctimas de un proxeneta que las obliga a beber,  drogarse y a no usar condón", dijo.

En el evento también se solicitó que se elimine las libretas sanitarias, que para Galindo, estigmatizan a la mujer trabajadora sexual; en su criterio son "un carnet de putas".

La apertura de estos locales autogestionarios conlleva riesgos que Galindo reconoce, porque funcionan sin licencia, pese a que son solicitadas a las autoridades. Cortez admite que esto puede generar una serie de peligros. "Cuando una compañera está sola y no es parte de una organización es maltratada por los clientes, lo que sucede en la mayoría de los casos cuando se es independiente".

A ello se suma el temor a la proliferación de enfermedades de transmisión sexual, que pueden derivar en un cáncer de cuello uterino, según Vega.

Cifras de víctimas de feminicidio
Durante los últimos años, en la ciudad de El Alto 30 mujeres, en situación de prostitución, murieron en manos de clientes eventuales, muchas de ellas fueron asesinadas sólo por ser trabajadoras sexuales  y mujeres. "El año pasado hemos enterrado a ocho compañeras que han sido asesinadas por los clientes, las han ahorcado, una fue descuartizada en un alojamiento", relató Cortez. Pero sólo dos victimarios están en la actualidad cumpliendo una sentencia por feminicidio (asesinato de mujeres) en la cárcel de San Pedro. En el resto de los casos, hay impunidad porque no aparecen los familiares de las víctimas.

Noelia es travesti y sufrió discriminación
"Me descubrí homosexual a los cinco años y desde hace 16 años que ejerzo la prostitución", reveló Noelia a La Razón.
"Ser trabajadora sexual y travesti al mismo tiempo es duro", asegura. "La gente te discrimina y crea una serie de estigmas que te marcan para siempre", relató al recibir a la periodista de este medio, en la habitación que sirve para atender a los clientes en la zona 12 de Octubre de la ciudad de El Alto.

"Siempre me gustó la ropa de mujer, de pequeña me ponía los tacos, las faldas de mi madre y a los 12 años descubrí que me gustaban los hombres, y que yo quería ser mujer, entonces empecé mi transformación. Los clientes casi nunca me descubren", asegura sin rubor. Cada dos meses, Noelia debe acceder a inyecciones de hormona para seguir mostrándose como mujer ante la sociedad y sus clientes. "Me dediqué a la prostitución porque fui víctima de mucho maltrato y discriminación. No pude encontrar trabajo y aquí (entre las trabajadoras sexuales) también he sido maltratada, ellas dicen: mira a este maricón", se lamenta. Cuenta que en una oportunidad fue víctima de violencia por uno de sus clientes que la llegó a golpear. "Un cliente descubrió que era travesti y me dijo que lo estaba engañando, que por qué no trabajaba aunque sea de albañil o cargando basura".

Periodista(s): Teófila Guarachi

http://www.la-razon.com/version.php?ArticleId=130817&EditionId=2537