Norma. Obtuvieron permiso antes de la ordenanza 132/2007 que prohíbe prostíbulos
La Razón - Miguel A. Rivas - El Alto
En El Alto, sólo 21 locales de prostitución funcionan de manera legal,
amparados en la ordenanza 132/2007. De ellos, 18 lenocinios están en
la zona 12 de Octubre, dos en Villa Dolores y otro que aparece como
motel en Villa Bolívar, según datos de la Alcaldía.


FOTO: MIGUEL RIVAS
Inseguridad. Uno de los prostíbulos de la zona 12 de Octubre, que cada
noche se abarrota de clientes.
Sin embargo, existe una cantidad indeterminada de prostíbulos que
funcionan, por ejemplo, en alojamientos, y que carecen de un permiso
municipal. Éstos se ubican en la Ceja, la zona 12 de Octubre, Río
Seco, 16 de Julio, Senkata, Villa Dolores y Villa Bolívar "A" y "D",
según información de la Intendencia.

"Cada día van aumentando este tipo de actividades de forma
clandestina. No se los puede contabilizar, pero en estos lugares se
han encontrado menores de edad y mujeres que trabajan como damas de
compañía ", señaló el intendente Richard Oblitas.
En octubre del 2007, una turba integrada por padres de familia prendió
fuego a 21 locales de la zona 12 de Octubre, entre lenocinios y bares,
con el argumento de que estaban cansados por la inseguridad ciudadana
que provoca la presencia de esos locales.

Cuatro meses después, en febrero del 2008, nuevamente los vecinos de
esa zona incendiaron tres locales que volvieron a ofrecer servicios
sexuales, aunque de manera clandestina.

Pero la resistencia vecinal y municipal se resintió con el tiempo, de
modo que los 18 locales de la avenida 12 de Octubre volvieron a
funcionar en sus habituales locales. Tampoco la Intendencia Municipal
los cierra, porque esos locales exhiben sus licencias de
funcionamiento expedidas antes de la quema de la Alcaldía en el año
2007 y que tienen carácter indefinido, según la Dirección de Seguridad
Ciudadana. El resto de los lenocinios que proliferaron en otras zonas
se abrieron después y carecen de permiso municipal, porque la
ordenanza 132/2007 estableció que a partir de ese año quedaba
prohibida la entrega de permisos.

Los establecimientos nocturnos legales, sin embargo, incumplen la
ordenanza 132/2007, porque están a menos de 500 metros de
establecimientos educativos, y esto lo prohíbe la norma.

Pero la Intendencia no los clausura pese a estar cerca de colegios con
el argumento, expresado por Oblitas, de que los lenocinios llegaron a
ese sitio antes que los establecimientos educativos.

"El Alto ha crecido y en ese crecimiento se ha dado la disyuntiva de
que se han creado nuevos colegios y centros de salud que están cerca.
Lo que reclaman los dueños de estos negocios (prostíbulos) es que
ellos llegaron primero", resaltó Oblitas.

La ordenanza 132, en la categoría D, incluye a los establecimientos de
comercio sexual que clasifica en: clubes privados, cabarets,
lenocinios y moteles.

La legalidad de este tipo de negocios provoca malestar en los vecinos
de la 12 de Octubre, que piden la reubicación de éstos porque generan
inseguridad en la zona.

El problema que destacan son las borracheras y las riñas y peleas que
provocan sus clientes.

"Me ha pasado que unos amigos han pensado que trabajo en eso
(meretriz) y se hacían la burla, en otras ocasiones cuando regresaba
de la universidad a las 21.00 tres tipos me han propuesto pagarme si
me iba con ellos, me asusté y corrí", dijo Natalia F., una vecina de
la 12 de Octubre.

El dinero que fluye en la noche
Según las meretrices, cada lenocinio llega a percibir por lo menos
48.000 bolivianos al mes. La mitad de ese ingreso se distribuye entre
el personal: las trabajadoras sexuales, los garzones o los que las
protegen. El otro 50 por ciento se embolsa el propietario del
lenocinio. Por lo menos, cada uno de esos locales de la 12 de Octubre
funciona con 20 meretrices. Ellas cobran como mínimo 20 bolivianos por
"hacer pieza" (tener relaciones). Cada noche mantienen entre 4 a 5
relaciones.


Periodista(s): Miguel A. Rivas - El Alto