El fiscal Humberto Johnny Borges Ameller fue detenido después que
fuera sorprendido in fraganti recibiendo una coima de 2.000 bolivianos
de Ana María Condori para actuar en contra del ex concubino de la
mujer, Paulino Huanca Andrade, acusado de violencia física y el rapto
de sus cuatro hijos.

"Yo le dije al fiscal: 'quiero meterlo (a su ex concubino) a la cárcel
porque debe pagar todo lo que me hizo'. Luego me dijo: 'Entonces,
señora, traiga los dos mil bolivianos a mi oficina mañana por la tarde
(jueves) a las 14.30'. He conseguido el dinero para darle", denunció
la víctima.

Condori explicó que antes de entregar el dinero al fiscal denunció el
hecho a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) con apoyo
y asistencia del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer
(Cidem) y su Observatorio Violencia Feminicidio y Mujeres en Riesgo.

Borges fue aprehendido en El Alto junto a tres de sus asistentes:
Carlos Makuy Huanca, Martha Condori y Paola Wayar, en una acción en la
que participaron agentes de la FELCC y funcionarios del Ministerio de
Gobierno.

Los acusados, luego de ser detenidos, fueron conducidos a las oficinas
policiales donde se les encontró el dinero que les había entregado la
denunciante para encarcelar a su ex concubino.

Y aunque serán las autoridades jurisdiccionales las que investigarán
los detalles de ese hecho de corrupción, la información revelada hasta
el momento confirma que una práctica delictiva, tan común en el
pasado, continúa siendo practicada por quienes —paradójicamente—
deberían ceñir su actos a la ley y administrar justicia en beneficio
de las víctimas de sujetos inescrupulosos que incluso se infiltraron
en nuestro sistema judicial, lamentablemente.

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