Una cruzada hacia el censo 2012.

por 

Víctor Dávila Díaz


    La importancia y utilidad del censo son ampliamente desconocidas para la mayoría de los alteños y esto se reflejó en la poca disposición a colaborar con la actualización cartográfica que el Instituto Nacional de Estadística (INE) llevó a cabo. 

    A pesar de ser una de las ciudades más beneficiadas con la realización del censo, en la ciudad de El Alto se desconocen aspectos básicos del proceso como el cronograma de trabajo, la boleta censal, manuales y metodologías aplicadas, entre otros.

    El censo 2012 será tal vez la mayor cruzada de los últimos años, porque se trata de un emprendimiento nacional que movilizará a casi medio millón de bolivianos, requerirá una campaña educativa y de concienciación intensa y porque, dadas las capacidades institucionales del INE, se trata de un esfuerzo contra todo pronóstico. 

    Como es de conocimiento de la opinión pública, el INE tiene un acuerdo firmado con la ciudad de El Alto para llevar adelante el censo esta gestión, pero el escaso tiempo para concluir la actualización cartográfica con calidad, consensuar la boleta censal, la conflictividad política y las lluvias de fin de año hacen prever que el Gobierno no podrá honrar su compromiso.

    El Alto, a la par de Santa Cruz, es tal vez la ciudad más perjudicada en términos de inversión y desarrollo por no contar con información estadística actualizada, porque, por ser una urbe receptora de inmigrantes, la asignación per cápita de recursos según el lugar de su residencia debería traducirse en políticas públicas de desarrollo que la apuntalen como una de las ciudades más modernas y productivas del país.

    Sin embargo, mientras la asignación de recursos tenga base en el único criterio de cantidad de población, la postergación de El Alto no se modificará sustancialmente porque, siendo una ciudad de inmigrantes, el día del operativo censal está previsto que miles de alteños viajen a sus comunidades de origen ante la amenaza de perder su derecho propietario sobre sus tierras (especialmente en el occidente), distorsionándose la información precisa requerida para la elaboración de políticas públicas.

    A este contexto hay que agregar la inexistente o incorrecta información sobre el censo que ha generado muchas especulaciones y expectativas en los alteños, porque se cree que el censo solucionará los problemas de salud, educación, empleo, inseguridad ciudadana, entre otros.

    Por todos estos motivos, como ciudadano alteño recomiendo que el INE escuche las sugerencias realizadas por académicos y miembros de la sociedad civil porque, en esta cruzada, el esfuerzo debe ser de todos como un solo cuerpo y contra un único enemigo que es la ausencia de datos estadísticos que nos impide proyectar el país a largo plazo y con la mayor precisión posible.



    Víctor Dávila Díaz es asesor general de la Federación de Mujeres Bartolina Sisa de El Alto.

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