Margarita Mamani es una mujer de pollera que mantiene a su familia trasladando pasajeros en un minibús por las principales avenidas del sector Norte de la ciudad, lo que la llevó a descubrir que el machismo se expresa de gran manera en las calles donde algunos funcionarios policiales de parada y otros conductores se expresan hacia ella de forma grosera y torpe maltratándola por su género y la decisión de ejercer esta labor pública.

Con una concentración en cada uno de sus movimientos, coordinando sus extremidades superiores con las inferiores, además agudizando su sentido de la vista, Margarita demuestra ser precavida y cautelosa en sus acciones con la finalidad de lograr que pasajeros, policías de parada, así como sus propios colegas, la respeten y pueda superar los calificativos que pueden surgir si ella descuidara su concentración.

Para Margarita, quien debe mantener su familia con una actividad poco usual en el género femenino, este rubro fue monopolizado, no sólo por un sindicato, sino también por un género que cada vez compite ganando terreno con el acelerador a fondo.

"Es difícil, pero por el momento yo trabajo tranquila en mi sindicato, donde a veces se presentan problemas en las calles, donde nosotras, como conductoras, debemos enfrentar a algunas personas que son algo torpes y violentas, entre ellas choferes de otras líneas o los mismos policías que son más drásticos con nosotras", explicó a EL DIARIO.

Margarita prefiere no sonreír a los pasajeros y concentrarse en el volante, acción que la realiza no sólo por previsora, sino para evitar malos entendidos, por lo que ella es apoyada por una voceadora quien con sus 14 años ha memorizado las rutas y el recorrido de su línea, la misma que cambia de lunes a domingo dependiendo de la jornada.

"Si bien estoy trabajando recién, algunas veces debo seguir a pesar de la mala cara que hacen los policías, pero no todos", indicó Mamani.

Margarita se inició en el rubro luego de ayudar a su esposo como voceadora y determinó independizarse con ayuda de su hija, para luego apoyar a su familia.

El Diario