Actitud de los choferes.

No puede menos que llamar la atención el modo en que los gremios de transportistas reaccionan a toda medida de las autoridades competentes orientada a mejorar las condiciones en las que la población accede al servicio que éstos deberían brindar. Ejemplos abundan y el más reciente es el de las empresas de transporte interdepartamental que trabajan en El Alto.

Hace ya varias semanas que el Gobierno Municipal de El Alto anunció su decisión de mover el punto de parada de los buses de transporte interdepartamental, mal llamada "terminal", pues está en plena calle, con el fin de descongestionar las caóticas arterias de la Ceja, mientras se construye una verdadera terminal de buses, cuyo proyecto es motivo de otra polémica.

Empero, un dirigente del sector afirmó que "el traslado provocará una baja en la demanda de pasajes con cualquier destino; hay que pensar en los aguinaldos y el movimiento que se genera por Navidad y Año Nuevo", revelando una vez más la falta de profundidad de los argumentos de un sector que tradicionalmente pretende mantenerse al margen de las normas, no sólo las dictadas por la autoridad competente, que por tener fuerza de ley debieran ser acatadas sin mayor discusión, sino también las más elementales de convivencia.

Como se recordará, el traslado de la mal llamada terminal debió empezar hace dos semanas, pero el día que tenía que comenzar, los transportistas bloquearon con sus buses la avenida 6 de Marzo; entonces, las autoridades municipales se comprometieron a negociar ese cambio. La decisión de comenzar el traslado del punto de parada de los buses a la zona de Villa Bolívar D y Santiago II fue anunciada tiempo atrás, y fue acompañada de obras en dichas zonas para habilitar las calzadas y veredas al intenso tráfico de los buses de transporte interdepartamental.

Sin embargo, todas estas iniciativas han sido rechazadas, con bloqueos de calles de por medio, por el gremio, que por lo pronto se ha comprometido a presentar una propuesta alternativa hasta el lunes próximo. No debería sorprender que dicha propuesta consista en continuar en las calles de la Ceja hasta que la nueva terminal esté concluida, o sea, que nada cambie por ahora. En el fondo se percibe, como en casi todos los ejemplos a los que se alude más arriba, la incapacidad del gremio para sintonizar con las necesidades de los usuarios y para aportar a un ordenamiento urbano que beneficiaría al sector tanto como al resto de la población.

Urge, pues, que por una parte los empresarios del transporte y sus empleados y operarios reconsideren su actitud a la luz de una mejor interacción con la sociedad, que por el hecho de necesitar de su servicio es víctima de toda clase de abusos. Por la otra, que la Alcaldía alteña ejerza su autoridad con más fuerza, pues de otro modo seguirá negociando sus retrocesos.

Fuente: La Razón

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