Los jóvenes recorren la Ceja y comercializan estos productos sin ningún tipo de control.

Jóvenes entre 17 y 25 años que ocupan el tiempo como voceadores momentáneos de minibuses con un pago por sus servicios de Bs 1, adquieren thinner a Bs 10 para posteriormente inhalarlo.

Algunas vendedoras ofrecen el producto en condición de merodeo en el denominado reloj de La Ceja de El Alto donde no existe ninguna intervención policial y menos de narcóticos.

Muchos de los pasajeros que requieren transporte público desde este sector hasta la avenida Naciones Unidas, para descender a la ciudad de La Paz por la denominada carretera vieja, observan con sumo cuidado a estos muchachos y están pendientes de sus pertenencias u objetos de valor ante la presencia de los muchachos y muchachas que se mantienen por más de cinco horas dando vueltas alrededor de las casetas azules que están destinadas al comercio, las cuales son utilizadas como sus refugios.

Mientras se mantienen por cuatro o más horas, ellos y ellas aprovechan para ofrecer sus servicios como voceadores, mientras anuncian en las calles por donde recorrerá la línea para la cual trabajan, conversan entre ellos buscando la manera de proporcionarse clefa o thinner en este sector.

EL DIARIO verificó que una muchacha de 18 años, con una campera negra, capucha y pantalones de color guindo, era quien proporcionaba el thinner a los muchachos, una botella blanca con un líquido transparente que sacaba por debajo de su ropa a cambio ella recibía Bs 10, acto que se lo realizaba por más de media hora sin que los pasajeros o transeúntes reclamen o se pronuncien, siendo testigos mudos de esta actividad que no es, aparentemente, controlada por las autoridades encargadas de narcóticos.

Virginia, nombre ficticio de una de las comerciantes que debe atender su quiosco casi todo el día en las inmediaciones, junto a otros transeúntes y pasajeros ocasionales son testigos mudos, porque tienen miedo de ser víctimas de estos grupos si ellos denunciarán alguna ilegalidad o se entrometieran en algo que no les 'compete'.

"Nosotros hemos visto varios hechos en este sector, desde la venta de droga que ahora lo realizan de frente, sin miedo y como si vendieran caramelos, así como robos, peleas y hasta agresiones entre ellos mismos. Pero no podemos intervenir, decir algo, nada sólo tenemos que cuidar y atender nuestros quioscos, de lo contrario ellos siempre son liberados por la Policía y se vengan de quienes les denuncian o perjudicaron sus hechos ilícitos y como aquí no hay policías nadie controla; los de tránsito no dicen nada, nosotros que sólo tenemos como ingresos vender, nos callamos", indicó.

En la misma situación se encuentran los pasajeros quienes prefieren mirar desde el interior de los minibuses, se dan cuenta del incremento de jóvenes que venden y consumen thinner en plena Ceja de El Alto, donde la Policía es un fantasma que algunas veces aparece sólo para pedir su 'toco' (coima) a los conductores que cometen alguna contravención, mientras están ciegos de los ilícitos que se cometen entre los kioscos azules a la altura del reloj.

EL DIARIO pudo verificar la existencia de 10 a 15 jóvenes y menores de edad cada día, quienes están relacionados con la venta y el consumo de thinner. Asimismo, se pudo precisar que se concentran mucho más a mediodía y a partir de las 17:00, donde la afluencia es incluso de adultos que viven en la calle y deben robar para continuar manteniendo esas condiciones.

Fuente: El Diario