por Lupe Cajias


    Según el último censo nacional, los habitantes en El Alto bordean el millón; es la mayor concentración de personas en las tierras altas de Bolivia y, sin embargo, no es el territorio con mayor producción intelectual.

    Otras ciudades, con similares condiciones climáticas y grados de pobreza, con la décima parte de esa población, germinaron famosos individuos y colectivos. 

    Potosí, con menos de 100 mil habitantes, es cuna de nombres destacados en las artes plásticas, en la música, en la literatura. Ahí nació Gesta Bárbara a inicios del siglo XX con poetas, novelistas, ensayistas y una mujer fecunda como pocas, María Gonzáles de Medinacelli. 

    Ni qué decir de Oruro, que no se agota como filón de los mejores poetas de la nación, músicos compositores o ejecutantes, ensayistas. Ahí apareció el primer grupo de mujeres periodistas en la histórica Feminiflor. La empresa privada orureña apoya iniciativas culturales y festivales temáticos.

    Aparentemente, la élite alteña, pese a sus inmensos ingresos económicos, no tiene mayor interés en fomentar espacios culturales o en donar dinero para encuentros internacionales como sucede con la música barroca en Santa Cruz, ni auspicia a artistas alteños.

    Sin embargo, basta que un alteño participe en alguna actividad para que en seguida ocupe el primer sitial. Así sucede con actores como Lucas Achirico en el Teatro de los Andes, o con Freddy Chipana, Ojo Morado y Altoteatro. El mejor espacio radial cultural es producido por Wayna Tambo. Son alteños los que ocupan los primeros lugares en composiciones de hip hop.

    Iván Nogales, de Trono/Compa, logró unir con su arte a la Copacabana de los incas con la Copacabana brasileña en un raid cultural aplaudido a lo largo de 2.000 kilómetros de ruta.

    A Juan Carlos Aduviri le sobró una película para llegar a los Premios Goya en España. Ahora, Rosmery Mamani consigue una beca francesa reservada para los mejores pintores. Es una de las nuevas artistas plásticas que llena las galerías donde se presenta, cada vez con mayor calidad.

    En el deporte, hombres y mujeres alteños ganan las copas más difíciles. En las últimas competencias brillaron estrellas de ese origen, incluso en la exigente ruta de ida y vuelta a los Yolosa en los Yungas, o en las maratones. Su voluntad supera a jóvenes mejor nutridos o de clubes privados.

    ¿Qué sitial no conquistarían si a su gobierno municipal se le ocurriría priorizar programas y proyectos de apoyo a la cultura y al deporte?



    Lupe Cajías es periodista e historiadora.