Por: Víctor Montoya

Ahora que “Goyi” y su grupo de amigos, después de un largo descanso, vuelven a reiniciar su labor educativa a través del periódico “Cambio”, con ocho páginas a todo color y con una variedad de temas de interés general, es necesario reflexionar sobre la importancia de la prensa escrita dentro del sistema escolar.

Para nadie es desconocido que el suplemento estudiantil “Goyi”, desde que apareció en formato de historieta en el desaparecido matutino “Presencia”, el 23 de abril de 1967, y más tarde como suplemento en los periódicos “Hoy” y “La Prensa”, haya tenido siempre la intensión de convertirse no sólo en un material elaborado con desmedido amor por la niñez y la cultura, sino también el interés por transitar por los senderos de la educación boliviana.

Este suplemento, fundado y dirigido por el profesor Jaime Sanjinés Vidal, es una fehaciente prueba de que los periódicos pueden servir como complementos de los materiales didácticos que se usan en las aulas, sobre todo, si el personaje infantil, que protagoniza las historias desplegadas en sus páginas, tiene la misión de impartir conocimientos a otros niños, quienes lo consideran un profesor que comparte su infinito saber con entusiasmo y alegría.

La prensa escrita, aun sin la pretensión de reemplazar al material didáctico aprobado dentro del sistema escolar, cumple la función de informar y formar a los ciudadanos en el marco de una pluralidad de criterios y opiniones concernientes a la vida social, política, económica y cultural; una temática que no es ajena al plan curricular de la enseñanza en escuelas y colegios, aparte de que algunas secciones o suplementos de la prensa escrita contribuyen a la adquisición del hábito de la lectura.

No es menos importante el hecho de que la prensa escrita esté presente en la vida cotidiana de las personas, debido a que, a través de ella, se enteran de los hechos que se suscitan en su entorno y en otras latitudes del mundo. Sin la información que proporciona la prensa, sería más difícil estar al tanto de las noticias y los conocimientos que hoy se difunden con una asombrosa rapidez, gracias a las nuevas tecnologías que irrumpen tanto dentro como fuera del establecimiento escolar.

Si Cristóbal Colón desconocía que sus carabelas anclaron en las costas de la isla Guanahani, donde se inició la conquista del llamado “Nuevo Mundo”, el día en que el hombre pisó la luna, millones de personas contemplaron el acontecimiento. ¿A qué de debió este gigantesco salto en la historia? Simple y llanamente, al avance tecnológico de los medios de comunicación.

Antes del desarrollo de la informática, la noticia demoraba semanas y meses en llegar a su destinatario; en cambio en la actualidad, cualquier suceso trascendental es conocido inmediatamente por todos, como si el mundo se hubiese achicado gracias al avance electrónico de la prensa oral, audiovisual y escrita.

Así como la revolución tecnológica dejó de ser un mito para trocarse en una realidad consolidada y cotidiana, los medios de comunicación dejaron de ser también el privilegio de una minoría en función de poder, para transformarse en un polo aglutinador de personas e ideas diversas, al margen de que una misma noticia sea interpretada de diversas maneras, dependiendo de las ideas y la escala de valores que identifican al transmisor.

Tanto los periodistas, como los lectores, son personas cuyas ideas políticas, preferencias y criterios están marcados por la realidad concreta de su entorno. No obstante, la prensa escrita hace posible que los individuos se ubiquen en su tiempo y tengan conocimiento de los principales hechos que acontecen en el mundo. Por eso mismo, el  periódico debe ser un elemento indispensable en la escuela y un material puesto al alcance de profesores y alumnos, sin que por ello se tenga que crear una nueva asignatura dentro del programa escolar.

Cuando uno se refiere al papel educativo de la prensa, no pretende decir que se sustituya el libro de texto por el diario ni el contenido de los programas de enseñanza con las noticias de actualidad, debido a que un periódico jamás será una enciclopedia, ni un libro de texto ni un manual escolar: primero, por no estar elaborado desde una perspectiva didáctica ni de acuerdo al desarrollo intelectual y emocional del niño; y, segundo, porque su función es esencialmente de información y opinión.

La prensa en la escuela sirve para conocer su mecanismo interno; por ejemplo, cuáles son las fuentes de donde proviene la información, cómo se debe elaborar la noticia, cuáles son sus componentes ideológicos y al servicio de quiénes se hacen las propagandas.

La prensa escrita ayuda a: 1. Entrar en contacto con el entorno más próximo, conociendo lo que acontece en él. 2. Ampliar este entorno con el conocimiento de otros medios y otras comunidades. 3. Contrastar noticias y opiniones, sometiéndolas al debate, con el fin de consolidar un criterio propio, respetar las opiniones de los demás y aprender a dialogar. 4. Consolidar la libertad de expresión. 5. Aprender a leer la prensa con sus mecanismos específicos y sus códigos característicos. 6. Reforzar la comprensión lectora y estimular la expresión escrita, importantes técnicas instrumentales tanto para la educación como para la cultura.

El periodismo y la educación se dan la mano en un objetivo común: enseñar a leer la prensa, concentrando la atención de los alumnos en las páginas y el contenido de las mismas, aun sabiendo que unos prestan mayor atención a las noticias deportivas, mientras otros a las notas culturales o de actualidad. No faltan quienes hojean el periódico sólo para ver algún anuncio comercial.

Cuando se lee la prensa no basta con analizar el lenguaje periodístico o enjuiciar el contenido del texto, sino también considerar su presentación, tipo de letra, compaginación, codificación gráfica y otros.

La prensa escrita, contrariamente a lo que muchos se imaginan, está siendo usada como recurso didáctico en varios países, incluso con espacios propios dentro de los programas de enseñanza. Los periódicos, además de estar presentes en las asignaturas de lenguaje, ciencias sociales y ciencias naturales, han sido también introducidos en las matemáticas, debido al bombardeo cada vez más frecuente de noticias de carácter numérico, propiamente aritméticas o insertas en estadísticas.

Con todo, a pesar del empeño que se hace por usar la prensa como instrumento auxiliar en la enseñanza, no faltan quienes se oponen a la idea arguyendo que no hay tiempo que perder en “lecturas superfluas habiendo un montón de libros de texto”; cuando en realidad, la prensa escrita no sólo sirve como material informativo, sino también como objeto de estudio y técnica de trabajo, según la iniciativa del profesor y el interés de los alumnos.

La prensa escrita, aun sin ser enteramente objetiva, ni presentar la estructura didáctica del libro de texto, es un auxiliar indispensable en el proceso educativo de quienes, como los estudiantes, viven inmersos en una realidad concreta, donde los acontecimientos sociales y humanos se suceden de manera vertiginosa.

La escuela y la prensa están interrelacionadas. Ni la una ni la otra está desvinculada de la realidad, y ambas contribuyen a la información y formación del individuo. Sin ir demasiado lejos, los alumnos adquieren gran parte de sus conocimientos fuera de las aulas y gracias a los medios de comunicación como la televisión y las redes de Internet.

De modo que el libro de texto deja de ser el instrumento básico en el proceso de aprendizaje, cediendo el paso a otras vías metodológicas más activas y vitales; es más, si se parte del criterio de que el entorno tiene una importancia pedagógica y didáctica, entonces habría que considerar a la prensa escrita es un excelente auxiliar en el proceso educativo, en vista de que le ayuda al alumno a interpretar y utilizar correctamente las informaciones que proporcionan los medios de comunicación, procurando consolidar su propia opinión sobre la base del pluralismo ideológico y el respeto a la libertad de expresión.