Un adolescente con discapacidad fue abusado sexualmente por sus propios compañeros de colegio en la Unidad Educativa Atipiri, según dio a conocer Ana María Saavedra, responsable de la Unidad de Género y Social del municipio.

Un nuevo hecho de violación en contra de un menor, que registra segunda vulnerabilidad, por ser personas con discapacidad, genera la preocupación y malestar a las autoridades del municipio, quienes deben atender este tipo de denuncias.

"Lamentablemente preocupa el tema de violencia que se ejerce en contra de nuestros niños y niñas, a ello se suman las denuncias de violación que son constantes en algunos distritos municipales, pero ahora se establece que la víctima, un menor que presenta un grado de discapacidad, quien fue abusado por sus compañeros adolescentes", indicó.

ENTRE 1 Y 12 AÑOS

La denuncia fue presentada la pasada semana, la Dirección de Personas con Discapacidad, dependientes del municipio alteño, formalizó la denuncia de violación suscitado en una unidad educativa del Distrito Municipal 8.

Los adolescentes implicados en el delito de violación tienen 11 a 12 años, ellos fuera de realizar acoso sexual, fueron denunciados de ser los responsables de una violación en contra de su compañero de estudio, quien presenta una discapacidad leve. El estudiante víctima de abuso deshonesto y sexo oral, por parte de estos menores, recibe tratamiento psicológico, "razón por la que nos remitimos al establecimiento educativo, con la finalidad de conocer las acciones que asume la dirección del establecimiento, ante la denuncia presentada por la familia del menor", añadió.

SIN PREVENCIÓN

Uno de los factores que observó Saavedra es que en muchas unidades educativas no existe tareas de prevención y charla con los adolescentes que debería ser una práctica constante con la finalidad de evitar que incurran en la comisión de delitos y que sean los padres de familia responsables de los menores quienes enfrenten los procesos penales correspondientes, mientras que los responsables de estos actos, deban ser remitidos a centros de rehabilitación, factor que representa ser alejados del núcleo familiar por no garantizar una conducta adecuada en el marco del respeto a sus compañeros.

En cuanto a los adolescentes de 11 y 12 años respectivamente quienes fueron acusados del delito de violación, de acuerdo con la profesional de la Defensoría, observó la existencia de una conducta rebelde y ausente de una orientación adecuada.

"Son ellos quienes al realizar una práctica de clases en la casa de uno de sus compañeros, se logra aprovecha el lugar para realizar el abuso al interior del baño. El menor víctima de la violación oral, registra temor en su comportamiento, razón por la que debe ser atendido en diferentes sesiones psicológicas con la finalidad de que no quede afectado por el acto indecoroso al que fue sometido", afirmó.

Asimismo, las charlas y análisis psicológicos se aplican para los menores que cometieron el delito, además de sus padres de familia, con la finalidad de evitar que en un futuro cercano los menores no incurran nuevamente en la comisión del delito en contra de otros compañeros o compañeras de establecimiento y terminen siendo penalizados los padres de familia.

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